15 de diciembre de 2015

Templarios en España: 2ª parte




    
      Bienvenidos iniciados,siguiendo con el tema de los templarios en España, retomaremos los Reinos de Aragón y Navarra.....,








     Reino de Aragón y Navarra:

     Anteriormente hablamos de la ruptura del Reino de Alfonso I, dividiéndose en Aragón con su hermano Ramiro II “el monje” como soberano, y García Ramirez V por parte de Navarra; de ello hemos hablado ampliamente en la 1ª parte terminando con la muerte de Ramón Berenguer IV, seguiremos con su sucesor....

     Alfonso II “el casto” (1157 – 1196):

     Cuando accedió al trono, no contaba con apenas 10 años, de manera que su madre Petronila lo puso bajo la supervisión de quienes ella consideró mejores en esos momentos: Guillermo VII, Señor de Montpeller; el senescal Guillén Ramón de Montcada y el Obispo de Tarragona Guillem de Torroja.
     Durante estos años, el Temple conseguiría Chivert y Oropesa (1168-69) así como Castellote, Escorihuela, Villarubio, uniéndosele fortalezas que llegaban casi a Valencia; aunque no podemos olvidar que estas donaciones,formaban parte de lo establecido por rechazar el Testamento de Alfonso I.

     En 1172 muere el Conde Gerardo II de Rosellón, y es a partir de lo que acontece alrededor de su Testamento, lo que cambia la actitud del rey Alfonso II, sobre aquellos que lo asesoran.
     En dicho Testamento es declarado heredero el rey de Aragón, incluyendo los derechos sobre los Condados de Perelada y Ampuries, cuando llega para reclamar su herencia, encuentra que el Temple es poseedora de:

  • Todos los derechos del territorio sobre pesas y medidas.
  • Todos los hornos de la capital.
  • Todos los molinos que la rodeaban.
  • Los Hospitalarios recibirían el hospital de leprosos de Perpiñán
     Todo da que pensar que una mano templaria estuvo presente a la hora de escribir el Testamento no?.

                                                 Alfonso II. Museo de Zaragoza

     Sería desde este momento cuando Alfonso II comienza a actuar sin tener en cuenta a sus asesores, incluso castigaría, en alguna medida a la Orden del Temple; decimos castigaría porque por aquel entonces, comienzan a hacer su aparición distintas ordenes militares en la Península, como la de Montegaudio, Alfambra o Monfragüe, quien se beneficiaría de este castigo, ya que recibirían distintas donaciones que en un primer momento eran del Temple, como el Castillo de Alfambra, o aquellas prometidas cuando fueran conquistadas.


     Al contrario que pasara con su padre Ramón Berenguer IV, no sería tan benevolente y condescendiente con el Temple, puede entenderse que en el momento que fue consciente o adquirió la madurez suficiente para gobernar su reino, se percató del poder que sus asesores habían estado tomando, e incluso que la propia Orden del Temple estaba edificando un reino dentro de su reino.
      Una de las medidas que tomó fue la mencionada anteriormente, entregar donaciones que “supuestamente” eran para el Temple a otras ordenes como la de Calatrava, o a su favorita la de Monfragüe, sin embargo, algo que no podría prever fue que en un futuro muchas de estas ordenes creadas en la Península, serían absorbidas por el Temple, y con ellas sus bienes y propiedades.


     Aun así, le convenía mantener a los templarios a su lado, y en compensación utilizaría promesas de futuras conquistas, e incluso la asignación de la mitad de las rentas del rey en Tortosa, Ribarroja y Ascó.
     Se conoce la donación a la Orden del Temple de un privilegio notarial mediante el cual se le concedía 1.000 maravedíes anuales por parte de un tal rey Lobo; el hostigamiento de la milicia templaria fue tal contra este rey, que él mismo pediría la paz a Alfonso II, de donde nacería el privilegio de este pago como agradecimiento.

     Les concedería permiso para construir una cadena de molinos desde el puente de Fraga hasta el término de Massacolreig. (Archivo Histórico Nacional 1181).

     Sobre 1196 se produciría la unión entre la Orden de Monfragüe y del Temple, sin embargo, sólo se llevaría a cabo en Aragón, ya que el Maestre de Castilla y León se negaría a hacerla efectiva.


Pedro II “el católico” (1178 – 1213):


     Heredaría de su padre el temor a la expansión tan rápida del Temple en su reino; como estrategia usaría la donación de nuevos territorios a la Orden, a cambio les recompensaría con rentas y señoríos, además de hacerle promesas en futuras conquistas, como es el caso de la Torre y *alquería de Ruzafa, Arrabal de Valencia y Castillo de Culla.







     Durante su reinado, el Temple sólo recibiría el señorío de Ascó y ciertas rentas como compensación por la conquista del Rincón de Ademuz en 1210, además de la devolución del señorío de Tortosa.


Jaime I “el conquistador” (1208 – 1276): El Rey Templario.


     Su madre María de Montpellier establece en su Testamento fechado en 1209, que en caso del fallecimiento de sus progenitores, sea custodiado y protegido por la Orden del Temple.
     Y así sucedería, tras morir ambos en 1213, María en Roma, y Pedro II en la Batalla de Muret; Jaime sería custodiado y educado por el Maestre templario aragonés Guillen de Montrodom hasta que tuviera la edad suficiente para gobernar.

     A lo largo de su vida siempre tuvo fielmente a su lado al Temple, sentía hacia ellos una gran gratitud por la protección y educación recibida de sus miembros, el los llamaba cariñosamente “intrépidos templarios”.






     Aunque sus antecesores mantuvieron el privilegio de entregar al Temple la 5ª parte de las ganancias conquistadas, tal privilegio sería modificado por el propio Jaime I, estipuló que a partir de las conquistas realizadas mientras el reinara, la repartición se haría proporcionalmente al nº de contingente militar; este cambio venía provocado por el futuro proyecto de conquistar Mallorca y Valencia de manos infieles.
     Sobre la Conquista de Mallorca haré una entrada más completa, centrándonos en esta ocasión en el patrimonio y reparto tras su conquista.
     En 1229 conquistada Mallorca, el Temple recibiría unas 525´5 caballerías de tierra, 12 alquerías, 365 casas y un año más tarde se le hace entrega de un castillo para ser utilizado como residencia de la Orden.
     La fortaleza de la Gomera pasaría en 1232 a manos del Temple, convirtiéndose en archivo y alcázar de los reyes mallorquines.

     Durante el sitio a Burriana en 1233, al Temple le correspondería las alquerías de Benhamet y de Mantilla., 6 torres de la muralla.
    En relación a la conquista de Valencia en 1238, sería apoyada por el propio papa Gregorio IX, el cual concedería la remisión de los pecados a todos los combatientes; como no era de esperar, la milicia templaria apoyaría fielmente a Jaime I, quien en esta ocasión les recompensaría con la “Torre Grande”, varias casas próximas y 20 *yugadas de tierra cultivable.



     Sería con Jaime I cuando recibieron la mitad de los astilleros de Denia, durante el sitio a Játiva en 1244, recobrando el Castillo de Pulpis dos años más tarde.
     Sobre 1263/5 se produciría un alzamiento mudéjar en Murcia, siendo aplastado por Jaime I bajo la orden del mariscal del Temple Pere de Queralt, más conocido como “Cor de roure” - “Corazón de roble”, en recompensa recibirían algunas casas y heredades.






     Navarra: El Reino Independizado.

     El papel de soberano caería en García Ramírez V “el restaurador” (1110 – 1150), nieto del Cid Campeador.
     Durante el tiempo que se está reestructurando el Reino, la presencia templaria en el territorio de Navarra no aparece mencionada en documentos, aunque este echo no debe llamarnos la atención, ya que en un primer momento, su presencia se podría considerar peligrosa, ser entendido como una aceptación del Testamento de Alfonso I, y realmente lo que pretendían era desligarse de Aragón.

     Sin embargo, la presencia templaria en tierras de Navarra es conocida, según distintos textos, la entrada de la Orden pudo realizarse a través del Camino de Santiago, es decir, como defensa de los peregrinos, Navarra era lugar de paso de todos estos peregrinos procedentes de Francia y distintos puntos de Europa.


                                       Escudo Navarra. Plaza de España. Sevilla

     La primera donación aparece en 1135, correspondería a la Villa y castillo de Novillas, que se convertiría en la primera Encomienda templaría de Navarra.
     Según el historiador aragonés Paulino Usón, las donaciones en tierras de Navarra suelen tener una clara preferencia a lugares fértiles enfocados a la agricultura más que a estratégicos.
     En cierto modo es normal, ya que al desligarse de Aragón, el Reino de Navarra no tiene fronteras que defender contra el enemigo islámico, su territorio se encuentra en poder cristiano, de tal manera que el Temple no buscaría lugares estratégicos para la defensa.

     La Orden se encargaría de comprar y/o permutar posesiones, sobre donaciones apenas hay documentación sobre los años 1200-1250, a esto hay que añadir la nula existencia de la intervención por parte de los templarios navarros en la Batalla de las Navas de Tolosa, como tampoco existe información sobre casas o monasterios, donde residían los mismos.

Bibliografía:




  • Los Templarios en los Reinos de España. Gonzalo Martínez Diez.






  • Codex Templi. Templespaña.






  • El Legado Templario. Juan G. Atienza.







  • Panoramica de la Orden del Temple en la Corona de Galicia-Galicia-León. Carlos Pereira Martinez.





  • Historia Universal. Ediciones Rueda.
  • Historia de Iberia Vieja. Nº 51.
  • Historia de Iberia Vieja. Nº 80.
  • Muy Historia. Nº 61

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