24 de septiembre de 2014

Casa Madre de París

     Bienvenidos iniciados, de su Casa Madre poco se puede decir, porque a pesar de convertirse en el mayor banco de su época, seguro, inexpugnable, grandioso; incluso donde se llegó a guardar los mayores secretos de reyes y nobles, los personajes que han pasado por su historia lo irían destruyendo hasta no quedar nada del Temple, sólo el recuerdo y el nombre en sus calles y plazas....



     La Casa Madre era la sede central de la Orden.
     En sus comienzos hasta 1187 estaría en Jerusalén, más concretamente en la Mezquita de al-Aqsa y sus anexos; más tarde marcharían a Acre.
     Una vez instalados por Europa, la Casa Madre se instalara  en París, convirtiéndose en la Primera Encomienda. Su construcción comienza aproximadamente en el 1240.
      Se transformaría en un gran banco donde se guardaba el dinero procedente de las encomiendas distribuidas por todo Occidente, el tesoro del rey y de otros grandes del reino.


                                                             Torre del Temple.

     El castillo se encontraba rodeado de altas murallas y fuertes torres, las más conocidas como “Tour de César” y “Tour Grosse” (sus puertas están ubicadas hoy en el Castillo de Vincemes), darían una imagen de seguridad y confianza, buen marketing para la época.
     Desde la Casa Madre, se mandaba el dinero necesario para Tierra Santa, todos los maestres debían mandar periódicamente inventarios y libros de ingresos-gastos, posteriormente se les mandaba lo que hoy sería un informe con los cambios a realizar, errores cometidos, incluso la cantidad de dinero que estimaban necesitaban para mantenerse.
     Su función no consistía únicamente en guardar dinero, también actuaban como “cajas de seguridad”, en ellas se guardaban joyas, objetos valiosos, testamentos e incluso documentos comprometedores que debían estar a buen recaudo.



                                             Puertas de la torre del homenaje, 
                                                hoy ubicadas en el Castillo de Vincemes.


     Desde la Península Ibérica, a medida que se instalaban en los distintos Reinos de España, llegaban a sus arcas parte de lo recaudado procedente de donaciones, *diezmosde numerosas iglesias, peajes, tasas, “intereses” de sus préstamos, dinero cobrado por sus variados servicios..., todo para sustentar la Orden en Tierra Santa.





     Tras la disolución de la Orden pasaría a ser propiedad de los Hospitalarios, quien la irían transformando a sus necesidades.
     Sería Napoleón quien mandara la destrucción total de la torre y sus alrededores, no quedando nada del conjunto arquitectónico construido por el Temple.


     A lo largo del tiempo, personajes de la familia real francesa como el Rey Luis XVI, Mª Antonieta, Luis XVII...; incluso el propio Jacques de Molay, último maestre templario pasarían por su prisión.

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