3 de febrero de 2016

Los Caballeros Leprosos




     Bienvenidos iniciados, en la Edad Media, una enfermedad que discriminó y desahució a quienes la padecían sin saber de condición social, riquezas, pobreza, y que llegaría a recluir a caballeros de ordenes militares en encomiendas apartadas de la sociedad...





  • La Enfermedad:


      Durante la Edad Media, la lepra sería una de las enfermedades más temidas e inconfesables; además de llegar a incapacitarte físicamente para realizar las labores cotidianas, le acompañaba la incomprensión social de quienes te rodeaban.
     Medicamente consistía en una enfermedad infecciosa que afectaba a la piel y sistema respiratorio, aparecían pústulas, manchas, úlceras en la piel, provocando daños neurológicos representados en la falta de sensibilidad (no siente calor, frío, dolor) y se acompañaba de debilidad muscular.

     
     La falta de higiene, la mala alimentación, el escaso conocimiento médico y la falta de medicamentos poco conocidos en esta época, serían algunas de las causas principales, sin embargo, no debemos olvidarnos de aquellas causas que la gente relacionaba directamente con un castigo divino por alguna acción impura que se había cometido, así como el simple contacto con judíos o árabes.

  • Humillación por estar enfermo:

     En un principio, si la persona enferma poseía bienes y/o familia, las rentas recaerían sobre la familia, a cambio debía abandonar el lugar, viviría en una casa construida y alejada del ámbito social, la cual debía ser costeada por la propia familia.
     En caso de no poseer bienes y/o familia, simplemente se les echaba del lugar, debiendo vivir en cuevas o bosques, abandonados a su suerte.
     Era costumbre entregarles una serie de enseres para su día a día, consistentes en:
  • Una túnica oscura.
  • El artilugio para hacer ruido: Parihuela o campana.
  • Una escudilla, cuchara de palo y cuchillo.
  • Un bastón.
  • Una manta.

                                                                  Parihuela

      Esta parihuela o campana debían hacerla sonar para señalar su presencia, y de esta manera no se acercara nadie.
     Existe constancia de las primeras medidas profilácticas llevadas a cabo en 1067; el enfermo era nombrado por el clérigo del lugar, debiendo realizar un procesión por el pueblo o ciudad, rociado en agua bendita y conducido fuera de la sociedad a unas construcciones (leproserías) donde se le asignaba una habitación y allí permanecería hasta su muerte.
     Sólo se les permitía salir a orar en el propio oratorio instalados dentro de la leprosería.



     Dentro de las medidas administrativas, encontramos la de Oviedo y Sevilla, fechadas sobre 1274 en las que ningún leproso podía entrar en la ciudad, exceptuando el día de la Cruz; al tercer quebrantamiento de la norma podía ser quemado; igualmente se les prohibía entrar en las iglesias y ser acogidos en casas de particulares”.







  • Orden de San Lázaro:

     Aunque su fecha de fundación como Orden Militar, documentalmente no puede fijarse, aparecen actas de donaciones tanto de tierras, de iglesias, así de derechos en Tierra Santa fechados entre 1130-1248, dirigidas a los “hermanos”, “casa de los enfermos de San Lázaro” o “Hermandad de los leprosos de la casa de San Lázaro en Jerusalén”.
     Hasta el año 1253, sus Maestres serían leprosos, siendo conocidas sus leproserías como “Lazaretos”.





     Antes de convertirse en Orden Militar, estos monjes se encargarían de una casa para leprosos ubicada a extramuros en Jerusalén, en ella acogían a nobles, peregrinos y caballeros de las ordenes militares.




Cuando ocurra que, por voluntad de Nuestro Señor, un hermano se vuelva leproso y así quede demostrado, los hombres de buen consejo de la comunidad deben avisarle y rogarle que deje la casa e ingrese en San Lázaro para vestir el hábito de los hermanos de San Lázaro”.Retrais del Temple.

     El rey Luis VII tras su regreso de Tierra Santa, los dotó de bienes e ingresos en Boigny (Berry)- Francia.
     Al hablar de lepra en la Edad Media, no debemos olvidarnos del Camino de Santiago, es decir, de la cantidad de peregrinos que recorrían el Camino, muchos acudían enfermos para pedir por su curación, y algunos de ellos con lepra en estado no visible todavía; sabemos que esta enfermedad era contagiosa, lo que supuso una vía de propagación no menos importante.
     Para atender a estos enfermos y no hacerlo en los hospitales y/o albergues ya existentes para peregrinos, se crearon sus propios hospitales llamados aquí Malaterías”.

  • Encomienda de Caballeros Leprosos:

     En unas tierras donadas por el rey de Navarra Sancho VII en 1232, un grupo de caballeros templarios construyeron una Encomienda, algo que no nos debería llamar la atención, sin embargo, en este lugar se intentaban alejar de todo el mundo; construyeron unos muros altos pintados de amarillo, y en su interior instalaron un edificio y una gran huerta, en nada había una indicación al Temple.

     El lugar sin nombre, fue bautizado por los pastores que utilizaban desde hacía tiempo el valle como Convento de Bozate de Arizcun, una unión del nombre del lugar y del pueblo más cercano.

     Estos caballeros al no poderse dedicarse militarmente a la defensa de la fe cristiana, optaron por entregarse en cuerpo y alma a la experimentación con todos aquellos remedios, ungüentos o hierbas enfocados a la mejora y a erradicar la lepra.
     Atendidos por monjes de San Lázaro, todos los resultado y estudios eran puestos en conocimiento del rey Sancho VII a través de cartas depositadas y alejadas fuera de los muros que un mensajero recogía una vez a la semana; al mismo tiempo el mensajero depositaba otras cartas con preguntas directas del rey.

     Los caballeros tenían la creencia de que la lepra se contagiaba con una mirada, de manera que no salían del edificio; esta suposición la sacaban del Antiguo Testamento, libro del Génesis (30,31-43).
    Actualmente se puede encontrar una descripción del lugar en una carta escrita por los frailes al rey, en ella explican el lugar, el convento, de que viven, la caza, su huerto, su río...


  • Sancho VII: el Rey Encerrado.


     Aquejado de una enfermedad, que el creía era lepra, se aislaría en su Castillo en Tudela, de aquí que se le conozca como “el encerrado”.
     La enfermedad fue tratada en el más estricto secreto, y aquellos ungüentos o hierbas que favorecían o mejoraban la dolencia, probados antes por los caballeros gafos, serían entregados al rey, asimismo, el rey encontraba consuelo en las respuestas de sus cartas mandadas a estos caballeros.
     Su creencia del contagio por la mirada fue otra de las causas por la que optara en encerrarse.
     Sus síntomas según el forense Luis del Campo Jesús, pudieron confundirse con los producidos por la lepra, aunque lo que padecía era una úlcera varicosa, estos errores médicos eran normales en la Edad Media, ya que el conocimiento sobre las enfermedades era más bien escaso o erróneos en muchos pacientes.

  • Pasar a alguien por la Piedra”:
     Esta frase se utilizaba en la Edad Media cuando se usaba una prueba determinada para diagnosticar la lepra.
     Normalmente se colocaba al paciente desnudo, boca arriba sobre una losa de mármol, enfriada durante la noche, aquí permanecería por espacio de aproximadamente una hora.
     Después de pasado este tiempo, se observaba el cuerpo del paciente, de manera que si su cuerpo presentaba manchas blancas o rojas bordeadas de infecciones amarillas, era positivo, es decir, era gafo, padecía lepra.
     A partir de este momento se tomaban las medidas pertinentes y explicadas en el artículo: Humillación por estar enfermo.
     Tal método era considerado humillante y vergonzante, de manera que no sería de extrañar que ni se lo mencionaran al propio rey Sancho.


     Bibliografía:


  • La lepra en el Camino Francés a su paso por la Rioja. Mercedes Lázaro.
  • Codex Templi. Templespaña.

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