7 de octubre de 2015

El Maestre Templario de la Vera Cruz de Maderuelo



     Nos trasladaremos a tierras segovianas donde encontramos una leyenda relacionada con la llegada del Lignum Crucis a Maderuelo.



     Durante una de las batallas en Tierra Santa, el maestre templario caería prisionero ante el rey de Alejandría. El rey celebraría la victoria ante los cristianos con una cena, a la cual invitó al maestre, ya que sentía un gran respeto por estos caballeros, a la vez que intentaría convertirlo a la fe musulmana.
     Mientras transcurría el banquete, el rey observó la tristeza del maestre, para acercarse a él, le ofreció la oportunidad de escoger una joya de todas las que se encontraban expuestas en el salón, podría quedarse con ella aunque no abrazara la fe de Mahoma, o incluso si fuese liberado mediante el pago de un rescate.
     El maestre agradecido, observó como un Lignum Crucis llamaba su atención de manera mágica, al mismo tiempo una copa llamaría la atención del propio rey, qui en la tomó.
     Llenó la copa para beber en ella, pero el maestre trató de impedirlo, le advirtió que la copa tenía un carácter sagrado para la religión cristiana, y que aquel que se atreviera a profanarla, pagaría sus consecuencias.






     Tal hecho hizo que el rey sintiera curiosidad y afirmó su deseo de beber en ella, a lo que el maestre asintió pero con la condición que le permitiera tocar la copa con la cruz elegida cada vez que fuera a beber de ella.
     El rey consentiría aunque a regañadientes, de manera que la primera vez, el refresco se convirtió en vino, algo prohibido para los musulmanes, así sucesivamente hasta que a la séptima vez, el milagro se convertiría en algo ofensivo para el rey, para sus creencias y su religión.
     Enfadado y como castigo, mandaría fundir la cruz, verter el oro en la copa y dárselo de beber al maestre.
     Pero tal profanación no tendría lugar, ya que en el momento que los soldados tomaron los objetos y al maestre, desaparecieron ante la mirada de todos los asistentes a la cena.
     Tanto el maestre como los soldados, aparecerían a los pies de Ntra. Sña. Del Temple en Maderuelo, ante la atónita mirada de los hermanos templarios que estaban orando, vieron que el maestre arrodillado, portaba en una mano el Lignum Crucis, y en la otra un cáliz, y junto a él tres soldados sarracenos asustados.
     Si seguimos con el final, los tres soldados sarracenos quedaron al servicio del maestre, convirtiéndose más tarde al cristianismo; debido a este milagro, la iglesia cambiaría de nombre, llamándose de la Vera Cruz.


    Como curiosidad podemos añadir que una vez al año, distintas reliquias de la zona se unían para honrar el Lignum Crucis, entre ellas la “cabeza de San Frutos” procedente de la Encomienda de Sepúlveda.
     Para recordar ese momento, se preparaba una cena llamada “cena de los moros”, donde se sumergía la citada cabeza en agua o vino, dependiendo de como había sido la cosecha ese año.

     Sobre la leyenda, podemos decir que entra dentro de las llamadas leyendas templarías, en las que se quiere relacionar directamente a la Orden con una reliquia, imagen, lugar o hecho acaecido durante los años de su existencia. Pero aquel que inventó o tradujo la leyenda, no tuvo en cuenta que cuando menciona el pago de un rescate, no debía conocer muy bien las normas de la Orden del Temple, ya que todo templario que cae prisionero, debía saber que la Orden no pagaría ningún rescate por el, sin importar su status dentro de la jerarquía militar, y que normalmente eran pasado a cuchillo, sin piedad.

     Aquí os dejo una entrada con más información sobre este Lignum Crucis:



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