22 de junio de 2015

Isabel Barreto: 1567 - 1612






    Bienvenidos iniciados, siguiendo con las mujeres, hoy hablaremos de la primera mujer almirante dentro de la navegación española...



     
     Su biografía es hoy día confusa e incompleta, entre su lugar de nacimiento aparece Galicia e incluso Lima; entre quien fue su padre, rondan dos nombres, un tal Francisco Barreto, marinero portugués y gobernador de la India Portuguesa, o Nuño Rodríguez Barreto, conquistador del Perú. En otros textos nombran al primero no como su padre, sino como su abuelo.
     










Casada en 1585 con Alvaro de Mendaña, gran navegante y descubridor de las Islas Salomón.

     En 1585 se organiza una expedición cuya finalidad era colonizar las Islas Salomón, capitaneada por el propio Alvaro de Mendaña, zarparían 4 navíos (Naos) con más de 350 personas (variando el número según los distintos lugares consultados), entre ellos se encontraban la propia Isabel, colonos acompañados de sus familias y tres hermanos de Isabel.

      Los barcos estaban formados por:
  • San Gerónimo: Formaba la cabeza de la formación, capitaneado por Fernández de Quirós.
  • Santa Isabel: Capitaneada por Lope de Vega (cuñado de Isabel).
  • San Felipe: Bajo el mando de Felipe de Corzo.
  • Santa Catalina: Con Alonso de Leyva como capitán.


     Durante el viaje surgieron enfrentamientos entre Isabel y Pedro Fernández Quirós, piloto de la nave, como es sabido, antiguamente no gustaba que las mujeres estuviesen en los barcos; desapareciendo la Nao Santa Isabel.
     El 18 de octubre morirían a causa de la malaria y el escorbuto parte de la tripulación, entre ellos el propio Alvaro; ocurrió que antes de morir, nombró a su esposa Isabel, heredera universal, Gobernanta en tierra y Capitán de la expedición; y a su cuñado Lorenzo Almirante, cargo que no le duraría mucho, pues moriría días después, tomando el mando la propia Isabel, convirtiéndose en la Adelantada de las Islas Salomón, Gobernadora de la Colonia en Santa Cruz, Capitán y Almirante de la flota de su Majestad Felipe II.








   
  “Dejó por heredera universal y nombrada por gobernadora a doña Isabel de Barreto, su mujer, porque de Su Majestad tenía cédula particular con poder para nombrar la persona que quisiese”.Crónicas de Pedro Fernández Quirós.

   


    A partir de este momento, la travesía pondría rumbo a Filipinas, bajo el mando de Isabel, un mando tormentoso, lleno de conflictos, discrepancias con la tripulación, a lo que no ayudó su carácter dominante, déspota e incluso manipulador.

     Durante el camino, se perderían las Naos San Felipe y Santa Catalina.


     A su llegada a Manila, sobre febrero de 1596, solo eran un grupo de hombres enfermos y hambrientos; existe la anécdota que unos soldados españoles subieron a bordo para transmitir su pésame departe del Gobernador de Filipinas, horrorizados, preguntaron porque pedían agua y comida cuando andaban por cubierta dos puercas, a lo que los hombres contestaron que pertenecían a la Gobernadora, y estaba prohibido tocarlas, sin pensárselo dos veces, mataron y guisaron las puercas, luego desembarcaron.

     Isabel volvería a casarse con el general Fernando de Castro, por lo cual fue muy criticada en su época, ya que según los textos, era su amante y no esperaría el año protocolario de luto por su marido Alvaro.

     Si leemos hasta aquí, nos encontramos con una Isabel conflictiva, despótica, malvada, mimada, caprichosa...., en definitiva una mala persona; sin embargo estas palabras están sacadas de las Crónicas que dejó escritas Pedro Fernández Quirós, de la cual mostraremos algunos fragmentos a continuación. Es muy importante decir, que este tal Pedro, mostraba abiertamente su odio y rechazo tanto hacia Isabel como a sus hermanos, de manera que es muy probable que sus escritos no la pusieran en muy buen lugar. También sería bueno no olvidar, que en esa época, era una mujer en un mundo de hombres, donde no se las quería, y para colmo tienen que acatar sus órdenes. No creo que fuera una situación fácil para ninguno de ellos.

     “ Con sólo los relojes que había lucido en la jornada y las joyas que portaba se pagaba otra flota completamente avituallada”: Pensaba, que mientras ellos pasaban hambre, ella presumía de ostentación.

     “No sé que orden me tenga para que esta señora se aficione a la razón. Debe de entender que yo nací con la obligación de servirla y de sufrirla”.

     “ No quiero decir que hice en esta jornada otra cosa buena más de solo sufrir una gobernadora mujer y a sus dos hermanos, y todo esto y más puede el deseo de no ofender el nombre del servicio del Rey: que de presente estaba en manos de doña Isabel Barreto”.

     “¿De mi hacienda no puedo hacer yo lo que quiero?”: Contestación que “supuestamente” daba Isabel, cuando se le exigía los anticipos de la paga, y se le amonestaba con el echo de lavar su ropa con agua dulce, mientras los demás la tenían racionada.



     Navegando por la red, me tomé con una novela de la escritora Alexandra Lapierre, que es el resultado de tres años de investigación sobre Isabel Barreto, y a continuación os dejaré como la describe; seguro que pondréis en duda, muchos de los datos leídos anteriormente, y llegaréis a comprender el porque de algunos de sus comportamientos durante la travesía y mando de la expedición:




     “ Mujer llena de libertad, coraje y curiosidad por el mundo”.

     Su aventura de conocer el mundo se haría posible gracias 1º a su padre, quien la escogió para llevar su apellido y continuar su obra, 2º su marido Alvaro de Mendaña, quien la llevaría con él, y que antes de morir la protegió de sus propios hombres confiriéndole todos los poderes, 3º su segundo marido, quien la emancipó legalmente de su tutela, dándole la gestión de su propia fortuna.

     Al parecer, la mala apariencia que presenta en los textos, se debe a unos escritos realizados por su capitán para desacreditarla, a la vez que se condenaría bajo pena de muerte, a todo aquel tripulante que divulgara los descubrimientos y hazañas realizadas por esta mujer.

     Viviría y sería enterrada en el Convento de clausura de Santa Clara de Lima.


     Si os interesa más información, que mejor momento que zambullirse en  el libro de Alexandra Lapierre: “Serás Reina del Mundo”.


Bibliografía:


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