29 de mayo de 2014

Batalla de Hattin - 3/4 de julio de 1187

    
     Se produce entre la Segunda Segunda y Tercera Cruzada con Saladino como principal caudillo musulmán y Guido de Lusignan como Rey de Jerusalén.

 Batalla de Hattin. Gustave Dore.


     Saladino cruzaría el Jordán  acompañado de su ejercito formado por 30.00060.000 hombres (según distintas fuentes consultadas), sitiando Tiberiades, capital de Galilea.
     Una astuta maniobra por parte de este, ya que provocaría la salida de las tropas cristianas hacia colinas y llanuras desérticas, donde la escasez de agua y el calor sofocante del verano eran los únicos compañeros del lugar.
     Raimundo de Trípoli manifestó su desacuerdo alegando razones  tácticas, condiciones naturales en contra y que el fracaso en esta contienda, podría provocar la perdida de Jerusalén; sin embargo Guido de Lusignan junto a Reinaldo de Chatillon (enemigo de Saladino), y el apoyo de los demás nobles cristianos, decidirían ponerse en marcha bajo la protección de la “Vera Cruz”, una de las mayores reliquias de la cristiandad.

           

     Desde las proximidades de Nazaret partirían entre 14.00020.000 hombres.
     En vanguardia marcha Raimundo, el rey Guido en el centro, los templarios y hospitalarios en la retaguardia, todos hacia los llamados Cuernos de Hattin, llamado así por la forma de dos picos que sobresalen la montaña y se asemejan a cuernos.
     Saladino atacaría la vanguardia, posteriormente el ataque continuo e intenso de arqueros turcos pararían la marcha de la retaguardia formada por los templarios y hospitalarios.
     La estrategia musulmana que rodearon las tropas cristianas, unida a la sed, el humo de incendios provocados por el enemigo, y el caos en la formación del rey Guido, terminaría con la victoria de Saladino.

     Durante la batalla desaparecería la “Vera Cruz”, se menciona que fue encontrada por Saladino.
     Raimundo consiguió salir del campo de batalla junto a Balian de Ibelin, al parecer ayudado por el hermano de Saladino.
     Los caballeros templarios y hospitalarios serian ejecutados mediante decapitación, excepto el maestre templario Gerardo de Ridfort.
     El propio Saladino decapitaría a Reinaldo de Chatillon, su mayor enemigo.
     Los cruzados supervivientes, incluido el rey Guido se les respeto la vida, aunque con la humillación y la derrota a sus espaldas.


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