10 de septiembre de 2014

Vida Cotidiana del Templario. Actualizado Agosto 2019

           
   

  Bienvenidos iniciados, en la vida del templario, una de sus obligaciones era realizar fielmente  y compaginar su labor como soldado y como monje, se encontrara donde se encontrara…







    El día a día de la vida templaría se ceñía a las costumbres monásticas del Cister; siempre sin olvidarnos de la dualidad soldado – monje.
    Estuviese donde estuviese, ya fuera en Oriente o en Occidente, en tiempo de paz o en campaña militar, su principal obligación era la oración todos los días del año siguiendo el horario canónigo (el cual mostraremos a continuación), sin embargo, esta estricta obligación era imposible cumplirla cuando se encontraban en campaña militar, estaban enfermos o fatigados después del esfuerzo de una batalla, para estas ocasiones, la Regla se volvía mas flexible, de manera que:

     En caso de estar en campaña militar y no poder asistir al oficio diario, la Regla permitía: En maitines rezar 13 Padres Nuestros, en vísperas rezaban 9 Padres Nuestros.
     Si por gran agotamiento físico después de un combate, no podía acudir al oficio de maitines: Le estaba permitido rezar los 13 Padres Nuestros en su lugar de descanso, siempre con el consentimiento del maestre.

     Horario Canónigo:



Maitines = 4 de la mañana en invierno y 2 de la mañana en verano.
Laudes = 5-6 de la mañana.
Prima = 7 de la mañana.
Tercia = Media mañana.
Sexta = Aproximadamente mediodía.
Nonas = Media tarde.
Visperas = Puesta de sol.
Completas = Noche, sobre las 7.



     El Día a Día.

     Un sonar de campana a la hora de maitines invita a levantarse.
     En silencio se dirigen hacia la Capilla donde pueden rezar o escuchar 13 Padre Nuestro, normalmente por Nuestra Señora y 13 por el Santo del día.
     El aspecto e indumentaria de los Hermanos es importante en todo momento, en esta ocasión era obligatorio las calzas, sus zapatos y su manto correctamente colocado.
     Antes de dirigirse al dormitorio deben hacer una parada en las cuadras por si los escuderos tuvieran que realizar alguna labor relacionada con los caballos, seguidamente rezaran un Padre Nuestro como perdón por incumplir alguna regla o el voto de silencio y a dormir.
     Con la campana de prima, tras vestirse se oye misa en la Capilla.
     Cada Hermano se dedica a realizar su trabajo, acordarnos que la orden no solo funciona con caballeros, sino que hay unos miembros que hacen posible el funcionamiento correcto de la misma. Desde el entrenamiento, herraje de los caballos, revisión de almacenes, tareas administrativas, cocina, cuidado de los enfermos, arreglos varios, sin olvidarnos que a medida que la orden crecía, la especialización de la Encomienda, acarreaba un trabajo especifico, dependiendo si era agrícola, ganadera, vinícola, apicola…
     A las horas tercias y mediodía se vuelve a oír misa.
     Se tiene prohibido comer hasta que no se haya oído o rezado 60 Padres Nuestros., seguidamente se explica lo relacionado con la comida.
     Las horas nonas y vísperas se reza o escuchan de pie 13 Padre Nuestro a Nuestra Señora y sentados otros 13 al Santo del día.
     Después de vísperas, se dirigen al refectorio para cenar.
     En hora de completas se toman un refrigerio y de nuevo marchan a la Capilla para oír o rezar 13 Padre Nuestro a Nuestra Señora y 13 al santo del día.





     En silencio se dirigen a los establos para revisar los caballos y posteriormente al dormitorio donde rezarán 1 Padre Nuestro antes de dormir.
     Durante la noche, una antorcha permanece encendida.







     A la hora de comer:

     Recordar que al inicio de la Orden, 2 Hermanos compartían un mismo cuenco como signo de humildad, más tarde cada uno tendría su cuenco o escudilla, así como 2 velicomenes (copas de boca ancha) y una cuchara.
     Como mencionados antes, tienen prohibido comer hasta que no se haya oído o rezado 60 Padres Nuestros.
     A la hora de organizarse para comer, denominado servicios, se llamaba a través de “la campana de la comida”, 2 servicios o incluso 3 en aquellos lugares donde había una gran número de Hermanos, debían acudir al refectorio todos a excepción de aquellos Hermanos que estaban realizando una tarea.

Refectorio del convento de Tomar en Portugal.  
     Primero todos los Hermanos se reúnen para realizar una *colación en el * refectorio, a la hora de marcharse nunca lo harán antes que el maestre o el comendador.






     Como norma, los caballeros, sargentos y escuderos comían por separados: 1º los Hermanos caballeros, 2º los Hermanos sargentos y escuderos.
     Los lugares de espaldas a la pared se reservan a los Hermanos de más edad, presidiendo el lugar central el maestre o comendador, que siempre comerá en el primer turno.
     Hasta que el capellán no llegue y de la bendición, se espera de pie, se reza un Padre Nuestro y posteriormente toman asiento.
 


        El ajuar de la comida: *escudilla, cuchillo, copa, debe ser traído por cada Hermano, al cual se le hará entrega de una ración de pan.





     Normalmente las mesas estaban cubiertas con manteles blancos, exceptuando el Viernes Santo, considerado fecha especial de la cual hablaremos mas tarde.
     Durante la comida se mantiene el estricto silencio, solo se escucha la voz del Hermano el cual desde un púlpito preparado para la lectura, realiza la lectura elegida para ese momento.
     
     Al no poder hablar, se comunican a través de signos, eso sí, solo para comunicar que comida quiere, pedir pan o bebida.
     Otras de las prohibiciones es que no se pueden levantar de la mesa, a excepción del caso de tener una epistaxis (hemorragia nasal), o que suceda lago en el exterior, como por ejemplo: En Tierra Santa y se de el toque de alerta.
     En ocasiones podía ocurrir que junto al Comendador un Hermano se encontrara comiendo en el suelo sentado en cuclillas, como penitencia; el Comendador compartiría su comida con este Hermano como caridad.
     Igualmente, los alimentos debían ser manipulados con pulcritud y respeto,no ser manoseada, cortada limpiamente, tomando solo lo que se vaya a comer, ya que las sobras serían entregadas a los pobres o mas bien los Hermanos compartían su comida con ellos.
     No debían mostrar gula ni ser glotones.
     Tras la señal del Comendador, se retiraran del refectorio en parejas hacia la capilla para dar las gracias por el sustento recibido.


     El menú templario:

     Aunque no lo creamos, su alimentación era completa, ya que el gran esfuerzo físico que realizaban requería que estuviesen sanos y fuertes.
     A esto hay que añadir que del tiempo que permanecieron en Oriente, supieron trasladar algunos de sus productos combinándolos con la típica alimentación en Occidente.
     No podemos olvidar que de sus explotaciones agrícolas y ganaderas, saldría gran parte de sus productos: carne, huevos, leche, miel, harina, aves de corral, quesos, pescado de sus estanques, legumbres y verduras de sus huertos, vino sacado de sus viñas, pan salido del trigo cosechado, trabajado en sus molinos y cocido en sus hornos, siendo el tocino su alimento base.
     Incluso comerciaban con sus excedentes.
     El menú podía variar según los días de la semana, en caso de los enfermos o aquellos que presentaban debilidad tenían dieta especial, sin olvidarnos de las fechas señaladas a lo largo del año.


     Presentaremos el menú como si se tratara de un cole:

         Lunes               Martes              Miércoles            Jueves
      Legumbres/       Carne con             Legumbres/       Carne con
       Cocido o            verduras               Cocido o             verduras
        Verduras.                                        Verduras.
      2 o 3 platos          2 o 3 platos


         Viernes           Sábado                   Domingo
          Ayuno          Legumbres/               Carne con
                                Cocido o                    verduras.
                                 Verduras.
                                 2 o 3 platos


        La Enfermería.

     Estaba llevada por el Hermano “enfermero”, el cual tenía conocimientos médicos básicos, aunque podía pedir consejos a un médico, siempre bajo el consentimiento del Comendador, incluso el hecho de rasurar una barba debía ser consultado con el mismo.
 
 
       Muchos de los remedios utilizados para aliviar síntomas de distintas enfermedades, los realizaban mediante la utilización de plantas, posiblemente dichos conocimientos fueran aprendidos de los médicos árabes.







     Encargado del cuidado de los enfermos, les procuraba una dieta adecuada a su afección, dando las órdenes pertinentes a todos aquellos responsables de administrar los alimentos: bodega, horno corral, huerto...

     Los enfermos recibían carne de ave todos los días, excepto los viernes; las carnes rojas la dejaban para los caballeros y sargentos; realmente esto se hacia por prescripción medica, ya que se creía que era mas sano comer carne de ave.
     Aquellos que eran sometidos a sangrías, podían comer 3 veces para recobrar energía.

     La décima parte de todos los panes se debían entregar al Hermano limosnero para que fuera repartido entre los pobres.
     Bebían agua y vino aguado todos en la misma cantidad.
     Algunos autores confirman que no era habitual que entre su dieta se encontrara el pescado, yo no lo comparto, si tenemos en cuenta que adaptarían su dieta al lugar donde se encontraran, no podemos olvidar que en los lugares costeros, el pescado siempre ha formado parte de las comidas, y en esta época, sabemos que lo salaban para que se conservara mejor y poder aguantar grandes trayectos; además se ha comprobado que llegaron a tener sus propias piscifactorías.
     Como prohibición, no podían comer: lentejas, cochinillo, carne de buey, cabra, carnero, ternero, oveja, anguilas, queso. Siendo cambiado por pescado, verduras frescas y carne de ave como mencionamos más arriba.
     Una vez recuperado, su primera obligación era oír misa y dar gracias por su recuperación.

Fechas especiales:

     Durante estos días, los Hermanos estaban obligados a realizar unas acciones “especiales”.

     Primer Miércoles de Cuaresma: Los Hermanos se arrodillan sobre su manto mientras el Capellán lee la letanía.
     Miércoles de Ceniza: El Capellán les echa ceniza en la cabeza “somos polvo y en polvo nos convertiremos”.
     Jueves Santo: El Hermano limosnero de la casa escoge 13 pobres a los que los freires deben besar y lavar los pies; normalmente se escogían a pobres que no presentaran síntomas de enfermedad en sus pies. Esto se hacia como recordatorio al rito del lavatorio de pies de Jesús a sus discípulos. Tras la ceremonia, el Comendador entrega delante de la Cruz a cada pobre: 2 panes, 2 monedas y un par de zapatos nuevos.
Viernes Santo: Ayunan a pan y agua, la comida se hacia en el refectorio
sobre las mesas sin cubrir con manteles, aunque la Regla dice que la mesa debe ser lavada minuciosamente antes de colocar el pan sobre ella.
     Los ayunos son obligatorios todos los Viernes desde el Día de Todos los Santos hasta Pascua, excepto el Viernes de Navidad.

     

Bibliografía:





Codex Templi. Templespaña.








Caballeros de Cristo. Alain Demurger.










La Vida Cotidiana de los Templarios en el S.XIII. Georges Bordonove.





4 comentarios:

  1. unja vida llena de privaciones, consagrada a la oración, a la rutina que forja el carácter y encuentra al hombre consigo mismo en el silencio de su alma que se fortalece con el paso de los años al servicio de Cristo. Una vida llena de sacrificio que tiempla el alma del Caballero, lo ayuda a vencer al enemigo externo porque se vence a si mismo a través de la oración, la privación y el trabajo en el silencio o en la lucha durante la batalla. Hermoso ejemplo de vida. Ojalá La orden de los pobres Caballeros de Cristo se extienda por todo el mundo y ayude a la humanidad, a superar el egoísmo, el hedonismo y todos los males que llenan nuestra sociedad enferma.

    ResponderEliminar
  2. Eres mi primer comentario, te lo agradezco porque no presenta falta de respeto y son palabras llenas de "esperanza". Muy agradecida. Cada uno personalmente tenemos que hacer sacrificios día a día, y luchar nuestras propias "batallas", espero que mi blog aporte un granito de arena en tu tiempo de relajación.

    ResponderEliminar
  3. Muy agradecido a Ud, por su amable respuesta y por permitirme participar en su blog que dicho sea de paso, es muy interesante. Lo seguiré leyendo y aprendiendo de ese mundo que en mi mente surge como nuevo pero en mi alma lo siento como un viejo y amado conocido...Saludos desde Caracas, Venezuela

    ResponderEliminar
  4. la disciplina de estos hombre era notable, independientemente de la religión que se profese.buen texto

    ResponderEliminar