20 de mayo de 2015

La Torre Sangrienta y de los Tristes Silbidos




     Se puede unir esta leyenda a la leyenda de “La Torre Sangrienta”; nos marcharemos al momento cuando se comienza con la disolución de la Orden del Temple sobre 1312, muchos de los Hermanos no se oponen, ni se muestran agresivos ante tal acción, como si estuvieran esperando el momento; sin embargo, no todos mostraron tal aceptación, esto precisamente ocurrió con un grupo de Hermanos Templarios que se encontraban en Jerez de los Caballeros.


                              Castillo de Jerez de los Caballeros y su Torre Sangrienta

     Según la tradición, sufrieron un largo asedio por parte de las tropas del rey Alfoso XI, refugiándose por último en el castillo. El final de estos templarios llegaría cuando refugiados en una de las torres de la fortaleza, serían pasados a cuchillo, degollados uno a uno, a partir de este momento, la torre se conocería con el nombre de La Torre Sangrienta.

     Si seguimos con la segunda parte de esta leyenda, le continúa la conocida como “De los tristes silbidos”: Antes de morir, los caballeros templarios hicieron un juramento, “Volver de la tumba para seguir protegiendo al peregrino y defender sus caminos”.

  
           Caballeros durante la representación en el Festival Templario en Jerez de los Caballeros.

     Se cuenta, que cada noche sin luna, vuelven para cumplir tal juramento, nadie los ha visto nunca, más, cuando suenan las 12 campanadas, todo queda en calma y se les oye silbar.

     Silban llamando a sus caballos, silban constantemente hasta que de nuevo con el amanecer, desaparece el sonido.

     Se dice que es el momento en el que vuelven a La Torre Sangrienta, a la espera de una nueva noche oscura, anhelando que sus caballos aparezcan, y poder cabalgar para cumplir su destino.

     “Por el tiempo maltratada,
     por todo abandonada,
    cumpliendo horrible condena...
   Se ven en las noches lluviosas
   vagar sombras misteriosas
  por sus quebradas almenas”
                                  Francisco Redondo.








    * Resulta curioso que normalmente cuando se hace referencia tanto en leyendas, tradiciones..., siempre se sabe de alguien que vio u observó tal fenómeno, en esta ocasión nadie ha visto nunca las almas vagando de los caballeros templarios, sino que los escuchan.

     No nos debe resultar extraño escuchar este tipo de sonido, parecido a silbidos, que suenan huecos, durante la noche, y en lugares como edificios antiguos, de piedra donde con el devenir del tiempo se han formado huecos, huecos en los que anidan gran variedad de aves nocturnas y/o murciélagos.


                                         Pintura de la entrada a La Torre Sangrienta

     Si ha esto le unimos que el propio subconsciente hace una relación sonido, miedo, leyenda, tenemos como resultado silbido = almas de caballeros templarios.

     Muchas de las leyendas, son un modo de dar respuesta a dudas, preguntas, o incluso de utilizar el miedo para prevenir, tentaciones...; al igual que ocurre con textos antiguos, apócrifos, religiosos, la metáfora o comparación, es uno de los elementos empleados para dar a comprender al ser humano desde el mundo que le rodeaba, ya fuera mundo conocido o desconocido.


     No quiero con esto destrozar la bonita leyenda, pero es bueno rebuscar un poco en ellas, para entender la época y como con imaginación, se llega a escribir historias tan maravillosas, simplemente para buscar una explicación a “algo” que no se llega a comprender.

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